martes, noviembre 20, 2012

Domingo Raúl Castro, más de 3 décadas sin accidentes de tránsito

 Domingo Raúl Castro Guerra, un conductor de verdad
Un conductor disciplinado, pero piadoso

Por Marisela Presa
Noviembre  2012

Conductor de Ómnibus Urbano, Domingo Raúl Castro Guerra, es un chofer bayamés quien, en más de tres décadas de profesión, nunca ha estado implicado en accidentes de tránsito.

Es un oficio complejo, declaró Domingo Raúl, pues requiere de mucha atención, pero sobre todo disciplina en la vía.

“Lo que hago es regirme por la Ley, prestarle el máximo de atención al vehículo. Soy muy precavido en todo, pues conduzco dentro de una ciudad, prestando servicio urbano y es constantemente la bicicleta, el peatón y bueno en Bayamo también el coche, los que están en la vía”.

Para Castro Guerra hay conceptos muy arraigados y luego de 33 años ininterrumpidos como chofer: “hacerlo todo bien, es su lema, como siempre lo hago”, un pensamiento que lleva cada día al salir de su casa.

“Es por eso que hace muchos años que no me han notificado y no he tenido accidentes de tránsito, siempre salgo con la misma idea, sobre el niño, el peatón, siempre salgo precavido”, asevera Domingo Raúl.

Por estas cualidades, entre los conductores que representó a Granma en la competencia nacional de conocimientos, destrezas y habilidades de Tránsito, estuvo Domingo Raúl Castro Guerra, ejemplo para la circulación vial.

“Para lograrlo claro está, puse un poco de mi parte, y en la modalidad de ómnibus quedé en primer lugar en la competencia provincial, haciendo un esfuerzo, claro está.

“Otros vehículos, algo más pequeños, también en la categoría de ómnibus también estuvieron en el certamen provincial, sin embargo quedé en primer lugar al tener conocimiento pleno del equipo que estoy operando”.
Seguir trabajando y sirviendo a la sociedad es el compromiso de este conductor empreñado en estar siempre entre los primeros.


Ya Domingo Raúl Castro, va peinando sus primeras canas, pero quienes le conocimos, hace 20 años atrás, no nos extraña que aún esté entre los mejores conductores de ómnibus urbanos de Bayamo.

Se distinguió siempre por su cortesía, buena forma, amabilidad y respeto por su trabajo.

Conocido por todos como Raúl, a nadie dejó apurado con una mano alzada, clamando por un conductor que, disciplinado pero piadoso, siempre esperó la llegada hasta el vehículo, de ese atrasado pasajero, a quien la solidaridad del conductor, permitió llegar a tiempo a su jornada laboral.